Tartas y pasteles

Tarta Pavlova

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La receta de esta semana ha sido un pequeño reto para mí. Es la primera vez que la preparo y, además, no me fiaba demasiado de que un merengue sirviese como base para hacer una tarta, pero la realidad es que salió genial y está buenísima!!

Se trata de la tarta Pavlova. Aunque, existen varias formas de hacerla y de presentación, el concepto siempre es el mismo. Una base de merengue horneado, una capa de nata, y frutos rojos por encima. En mi caso, he elegido hacerla tipo layer cake.

Esta tarta debe su nombre a la bailarina Anna Pavlova y la nacionalidad del creador es desconocida aunque se debate entre Australia y Nueva Zelanda.

pavlova 

Ingredientes para un molde de 18 cm

6 claras de huevo talla M

350 gr de Azúcar normal

100 gr de Azúcar glass

2 cucharadas de Maicena

1 cucharadita de vinagre blanco o de zumo de limón

1 vaina de vainilla

400 ml de nata para montar refrigerada

400 gr de frutos del bosque

 

Sobre un par de placas de horno, colocamos papel de horno y dibujamos tres círculos de 18 cm de diámetro, dejando una separación entre ellos de unos 5 cm ya que el merengue en el horno crece y se expande.

En un bol limpio de grasa y al ser posible refrigerado, montamos las claras a punto de nieve. Cuando estén empezando a hacer picos, agregamos la mitad del azúcar normal, y cuando esté bien montado, agregamos el resto del azúcar normal con la maicena tamizada y lo mezclamos bien. Por último, incorporamos las semillas de la vaina de vainilla y con movimientos envolventes y mucho cuidado, incorporamos la cucharadita de vinagre o zumo de limón.

Precalentamos el horno a 140 grados y mientras, distribuimos el merengue en los círculos que hemos dibujado en el papel. Deben quedar tres placas de aproximadamente unos 30 cm de alto. Intentad que queden lisas por arriba. Para evitar tener problemas de burbujas de aire, dejamos caer las placas de horno un par de veces sobre una superficie lisa tipo una mesa o la encimera. No os paséis con la altura desde la que la dejáis caer!!!

Horneamos las placas de merengue durante 90 minutos, apagamos el horno y las dejamos dentro otros 20 minutos más. Por último, las sacamos y las dejamos enfriar totalmente antes de manipularlas.

Mientras se enfrían las placas, aprovechamos para ir montando la nata. El proceso es similar al del merengue. Recordad que se debe hacer con la nata refrigerada de un día para otro como mínimo, en un bol de cerámica, metal o cristal que esté limpio de grasa y bien frío.

Bien y ya tenemos todo!!! Ahora nos toca montar. En este paso hay que tener mucho cuidado con las placas de merengue cuando las despeguemos del papel de horneado. Aseguraos que están bien frías.

El proceso de montaje es muy sencillo, colocamos una capa de merengue, ponemos encima una capa de nata montada, y por último ponemos una tercera parte de las frutas del bosque. Seguiremos este proceso con cada capa hasta llegar a tener tres capas de cada ingrediente, siendo la última una capa de frutas del bosque.

 

Y ya está!! Si queréis darle un toque más personal, podéis ponerle por encima un pelín de azúcar glass, aunque recordad que la fruta la absorberá enseguida.

A comer!!!!